Por Jesús Bedolla Nava
Un juego de ajedrez enfrente tiene el Frente Amplio Democrático (FAD) en lo que se refiere a la nominación de candidatos a los diversos cargos de elección popular en Michoacán, pues si ya de por sí existe una acendrada competencia al interior de uno de sus componentes, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), obvio resulta pensar que la suma de intereses del Partido Acción Nacional (PAN) planteará una más complicada selección de aspirantes a partir de noviembre próximo, cuando se empiece a hablar de precandidaturas, de acuerdo con el calendario del Instituto Nacional Electoral (INE).
Analizar cada uno de los escenarios municipales, distritales federales y locales en la entidad, resulta más difícil que desenredar una madeja mientras se echa una maroma, por eso en esta ocasión solamente nos remitiremos al espectro electoral que se presagia en el municipio de Apatzingán, rumbo a los comicios de 2018, y entrada dejamos respetuosamente a un lado al Partido Humanista (PH), porque aquí no tiene presencia, mucho menos militancia, por eso cualquier inteligente podrá tomar los trastos y lanzarse al ruedo sin mejor suerte que obtener por allí una candidatura a u na regiduría, o tal vez una promesa de chamba en un gabinete eventualmente surgido de un triunfo del FAD.
Hemos de decir que resulta una verdadera ecuación analizar y extraer perfiles de una negociación entre PRD y PAN, el agua y el aceite, como trilladamente dicen los conocedores de política, por aquello de que los primeros generalmente conforman una militancia con ciudadanos de a pie, surgidos de las clases populares, de los cinturones de pobreza y marginación, mientras que los segundos suelen ser empresarios y gente de esa que se junta, pero no se revuelve.
Sin embargo, aún con todas las marcadas diferencias entre los unos y los otros, ambos partidos han urdido como estrategia una alianza que incremente las posibilidades de ganar espacios por ahora perdidos, pero que primeramente conllevará a la lucha ideológica por consensar la selección de candidatos a los cargos de elección popular, sin pasar por alto otro problemita: la equidad de género.
Así las cosas, déjeme decirle a usted que en Apatzingán la única figura para contender por la presidencia municipal lo es quien ya fuera candidato en 2015 y que se adjudicara el segundo lugar, por encima del entonces candidato del PRD, Manuel Mendoza Mendoza, pero por debajo del actual edil, César Chávez Garibay. Nos referimos a Fernando Ponce Contreras.
Sólo que los allegados del productor, empacador y exportador de mango a países como Japón, parece en serio no estar dispuesto a participar más, o por lo menos no en esta ocasión, por motivos de salud y de negocios, por tanto y de ser así, en realidad el PAN se queda sin propuesta viable alguna para aportar candidato a la presidencia municipal, al interior del FAD.
Eduardo García Chavira pudiera ser una probable opción, pero en realidad el ex mueblero venido a constructor por obra y gracia de una curul obtenida por la vía plurinominal en el Congreso del Estado, para no querer saber nada de las aspiraciones o candidaturas sometidas a proceso electoral para acceder al poder, y prefiere la cómoda posibilidad de llegar a una diputación federal por la vía pluri, de allí que su trabajo tienda a colocarse en las simpatías de quienes deciden a quienes integran la lista esa, que no sea precisamente Marko Cortés Mendoza, porque con éste las relaciones ya no son como antaño.
En fuera no hay panista alguno que en Apatzingán garantice nada para cualquier posición, porque no hay militancia con los tamaños necesarios para librar una batalla con posibilidades de triunfo y si usted conoce a uno, hágame el favor de presentármelo. Quizás en otros municipios haya quienes tienen opciones, como Benny Quezada, de Peribán, pero eso sería para la diputación federal.
En cambio en el PRD hay caballada gorda, y aunque no todos los ejemplares del potrero tienen el peso necesario para competir, en realidad cuentan con más personajes con que tienen los dos principales requisitos para competir: capacidad política y dinero.
Aunque por ahora alejados de la jurisdicción municipal, Antonio Cruz Lucatero trabaja de una manera general, pues la experiencia le dicta que los tiempos actuales son de hacer política de fortalecimiento político, de procurar la unidad, de fomentar el interés supremo del PRD y, llegado el momento, analizar las condiciones para definir aspiraciones personales, o tomar decisiones adecuadas en apoyo a otras opciones.
Los enterados aseguran que Cruz Lucatero ha tenido acercamientos con Fernando Ponce Contreras del PAN, para ofrécele apoyo y se convierta en candidato a presidente municipal de Apatzingán por el FAD. De ser cierto eso, no descarte usted que una negativa del panista, pudiera también llevar implícita la devolución de la cortesía y luego entonces el perredista pudiera canjear plata, por oro. Ojo con eso.
Otro personaje con experiencia y posibilidades económicas para sacar adelante una campaña, es Genaro Guízar Valencia, quien desde Estados Unidos mantiene un ojo en los negocios de allá y acá, pero también en las incidencias políticas. Se insiste mucho en que el último presidente que ha surgido del PRD en Apatzingán no tiene interés personal de regresar al gobierno municipal, pero sí de que el candidato surja de su expresión, la denominada Alternativa Democrática Nacional (ADN).
Desde esa perspectiva los analistas tendrían que mantener la mirada puesta en Alan Bautista, un joven del equipo de Guízar Valencia en este municipio, quien fuera oficial de tesorería municipal en un inter de la administración pública 2008-2011.
Y si la equidad de género lo exige, Eréndira Álvarez Isais es la opción viable, pues fue candidata a la diputación federal en 2015 y tuvo arrestos para competir en cerrado margen de votos contra quien fuera candidato del PRI al cargo, seguramente que a nivel municipal tiene la presencia necesaria para poder recuperar la presidencia municipal para el PRD, o bien para el FAD.
Tal vez aparezca por allí de nueva cuenta Manuel Mendoza Mendoza, pero para poder participar éste siempre depende de factores no solamente externos, sino alejados. Ese fue su problema en 2015, por eso se redujo al tercer lugar en el municipio.
Y del resto de los que se inquietan la verdad es que sólo hacen ruido y piden mucho, para obtener algo, pero han dejado constancia que, como los coyotes de Tuzantla, al balazo defecan. Eso les ha pasado proceso tras proceso, pues en cuanto les piden pagar cuotas de militancia como requisito para cristalizar aspiraciones a las candidaturas del PRD, de inmediato abdican y pronuncian su apoyo en favor de otras opciones previa negociación de cargos, indicativo de que si no tienen dinero o disposición de pagar ínfimos compromisos económicos a su partido, cómo podrían sostener los gastos de una campaña electoral.
HASTA LA PRÓXIMA.
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